Hoy es un día especial. Un día de esos en los que no sueles encontrarte, de ahí su propia clasificación de especial. Un día en los que sin pedirlo pero sí prediciéndolo te encuentras a oscuras frente a esa misma pantalla, la misma que te acompaña tantas noches pero en otro lugar. En un lugar, también, especial.

Un lugar especial es lógicamente similar a un día especial. Pero los lugares se simplifican al centrarnos en una propia vida ya que no son tantos los que cada uno guarda para si mismo.

Es por ello que existen varios tipos de lugares especiales: los que visitamos en una ocasión excepcional, como esas primeras vacaciones. Los que estuvimos durante gran parte de nuestra vida, como ese parque en las noches de verano o esa odiada a la vez que añorada escuela, y luego están los efímeros, que son aquellos que son o fueron especiales, pero sabemos de antemano que si no lo han dejado ya dejarán de serlo algún día. Esos son, probablemente, los menos habituales y a la vez los más bellos. Ya que probablemente el factor que hace que una vida sea tan importante es que sabemos de su relativamente corta y aproximada duración.

Pero centrándonos en lo que introducía. Hoy es un día especial: me encuentro escribiendo, cansado, a las tantas de la noche y por primera vez en la habitación que me acompañará las próximas e interminables noches. Me siento solo y desubicado. Este es uno de los espacios en los que tarde o temprano pasará de ser especial a cotidiano, siendo así, como tantos otros, efímero. Pero, por ahora, lo disfrutaré como se merece y como me merezco. Saboreando los minutos de libertad, de escritura anónima en noches despejadas.

Y así, esa rara soledad, la que nos pasamos la vida temiendo y evitando, hoy me sopla a la cara en una noche extraña, en un lugar especial, ante la luz tenue y yo, en estas breves líneas disfruto dejando constancia de lo que para mi es una hermosa soledad.

2 comentarios para “La rareza hermosa de la soledad”

  1. Anónimo escribió

    impresionant descripció :)

  2. delapuntadelanariz escribió

    Sé que es demasiado pedir de alguien a quien no conoces y a alguien a quien no conozco y del que he leido algunas lineas.
    A pesar de ello, te pido que vuelvas a escribir. Me gusta cómo lo haces.
    Gracias

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